Cosas que pasan.
Historia de un
pajero.
Antes que nada para aclarar, la
siguiente historia no me paso a mi le paso a un amigo se los aseguro.
Sucedió en una noche de insomnio,
no podía dormir y eso podría ser porque
al día siguiente tendría un examen de alta importancia, así que tomo una
decisión que se ha tomado desde siglos inmemorables, sí, tomo la deliciosa decisión de masturbase, jalarse el ganso, darle a la
maraca o hacer como el culombio en fin, también opto por una técnica legendaria llamada a mano cambiada primero con la
izquierda y luego con la derecha no había nada emoción así que decidí coger… digo… decidió mi amigo coger su
teléfono y con su plan de datos con
tecnología 4G entro en la página donde
pasan los mejores videos porno en full HD 4k con sonido envolvente y escogió su
categoría favorita “lesbianas asiáticas” en esa categoría las mujeres tiernas y blancas con vaginas rosadas y con
traseros pequeño lo ponían a cien, luego de 3 horas y 45 minutos de porno
corrido y jalándole a la matraca con técnica de mano cambiada y con método detenido, cabe mencionar que dicho método detenido costa de parar por un 1
minuto antes que termites, pero este método es peligroso ya que grandes
cantidades de líquido blanco se acumula en los huevos dicho todo eso.
Entre en el placentero y
deliciosa autosatisfacción con mi mano izquierda imaginando que una asiática me
la chupaba estando a punto de terminar y
todos saben que cuando se llega al punto
máximo no se piensa en el parar sino en seguir y antes de llegar la etapa final
apreté con mi mano derecha para poder frenar la presión que venía para fuera,
válgame Dios la cantidad fue abrumadora tanto que se escapaba por los dedos
rápidamente mi amigo le entro el sentimiento de culpa decía cosas como por Diosito
que esta será la última paja que me haga, el líquido Salió con tanta presión que le cayó en el abdomen y pecho era tanto
la porquería que no sabía qué hacer y si
se movía un centímetro podría formar un reguero, y no manchar la cama era su
mayor prioridad no podía utilizar la mano derecha porque el reguero sería más
grande así que tomo la trágica decisión
de untarse con la mano izquierda todo el líquido como si fuera bronceador y con
su mano derecha la abría poco a poco mientras el miembro se encogía tuvo la grandiosa idea de limpiarse la mano
en un calcetín que tenia de bajo de la cama,
el tibio líquido restregado en todo su pecho y el fresco que le daba el abanico hizo que
tuviera una noche inolvidable.

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